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AeroPress, el invento del siglo AeroPress, el invento del siglo

AeroPress, el invento del siglo

AeroPress, el invento del siglo

Que nadie lo dude: la AeroPress es, por ahora, el invento del siglo para elaborar café.

Seguramente, si saliéramos a la calle a preguntar por el mayor invento desde el cambio de milenio en lo que a preparar café se refiere, a la mayoría de encuestados le vendría a la cabeza el café encapsulado. Y lo cierto es que el sistema de cápsulas pasó inadvertido desde su invención en la segunda mitad del siglo pasado hasta que toda la potencia de una concienzuda estrategia de marketing acabó por arrasar las tímidas reticencias de los consumidores más perezosos.

Pero mientras las multinacionales invertían millones en presentar productos mediocres como deseables joyas inaccesibles, había un abuelo californiano desarrollando una idea genial que acabaría encandilando solo con su sencillez y versatilidad a quienes se toman un poco más en serio el café que beben.

A comienzos de la década de 1980 Alan Adler era un ingeniero electrónico aficionado a la aerodinámica. Esos mimbres le llevaron a idear el que sería el objeto manual que logró el vuelo más largo de la historia: el anillo volador Aerobie. Fue su esposa la que vio en ese invento la posibilidad de abrir un rentable negocio de juguetes deportivos, mayormente discos y anillos voladores y bumeranes.

Alan Adler. (Foto: A. Adler/Wikimedia).

Adler mantuvo su actividad inventora y docente en paralelo a la empresarial, según cuentan todas sus biografías. A lo largo de los años desarrolló cerca de 40 patentes, pero no fue ya entrado el nuevo milenio cuando dio con una nueva idea que acabó por destronar al anillo volador Aerobie como el mejor y más rentable de sus inventos.

Como toda invención, la AeroPress surge de una necesidad: «No encontraba un buen método para hacerme satisfactoriamente una única taza de café», cuenta en varias entrevistas acerca del origen de su más celebrada idea.
«Experimenté con métodos ‘pour-over'», pero aunque el resultado de la taza fuera bueno «me resultaba frustrante que necesitara 4 ó 5 minutos para hacer el café… necesitaba acelerar el proceso», relató en su ponencia en la CoffeeCon de San Francisco de 2014, disponible en Youtube.

Así se le ocurrió recurrir «a una cámara cerrada» en la que se desarrollaría la extracción del café y en 2004 ya contaba con un boceto muy similar al diseño vigente de la AeroPress. El primer prototipo consistía en un tubo de menor grosor que el definitivo, «pero que ya permitía hacer un café en un minuto».

Participantes en el primer campeonato de Asturias, clasificatorio para el mundial, en 2018. El que esto escribe, en el centro.

El proceso continuó con varios prototipos fabricados por él mismo, «uno de ellos con una bomba de rueda de bicicleta, que en realidad no aportaba nada al sistema», y con la colaboración del experto divulgador estadounidense Kenneth Davids, que le guió con las pruebas de sabor.

Al final, Adler acabó presentando al mundo en 2008 un producto que no solo hacía un café decente en un minuto, sino que además permitía al aficionado controlar y jugar con todos los parámetros que intervienen en el proceso: desde la temperatura del agua al punto de molienda, pasando por el ratio café/agua o incluso el modo en que se coloca la cafetera para preparar el café. Y toda esa versatilidad en un objeto muy simple, tan simple que parece mentira que se tardara tanto en que alguien lo inventara: bastaba con remover café molido y agua caliente en un tubo, y apretar.

El éxito de la presentación entre los aficionados y profesionales fue prácticamente inmediato. Mientras Youtube empezaba a llenarse de tutoriales de aficionados explicando cómo elaborar el mejor café con la AeroPress -ya no se trataba de hacer café decente, sino de preparar cafés excelentes-, un grupo de noruegos se entretenía sentando las bases de lo que sería el World AeroPress Championship. Aquel campeonato mundial improvisado, con tres competidores que sometieron sus recetas a la valoración del reconocido barista/tostador/empresario del café Tim Wendelboe, acabó cuajando en lo que hoy es un torneo asentado con cerca de 120 fases clasificatorias y 4.000 competidores por todo el mundo. En Asturias, sin ir más lejos, se desarrollaron dos de ellas en 2018 y 2019 organizadas por Cafés El Globo y con una de las cifras de participación más elevadas de España.

Lo cierto es que el campeonato y Youtube acabaron por convertir la AeroPress en todo un fenómeno que no solo ha multiplicado el éxito de la sencilla cafetera, sino que ha creado su propio ecosistema de accesorios y complementos con los que profundizar en las múltiples posibilidades creativas que ofrece. Es el caso de los filtros de acero inoxidable, algunos de ellos pensados para variar la presión que ejerce el pistón de la AeroPress y modificar así la extracción del café, como los RGBCore, o de los molinillos específicos, con adaptadores compatibles que permiten moler el café directamente sobre la cafetera, sin perder un miligramo ni un milisegundo, o que incluso caben perfectamente en el interior del propio pistón de la cafetera para facilitar su transporte, como el Rhino Grinder especial para AeroPress.

Esos ejemplos, todas reacciones de rendido amor de los aficionados por la AeroPress, sorprendieon al propio Adler, que en una entrevista en Perfect Daily Grind confesaba no haber podido imaginar tal entusiasmo con la organización incluso de un campeonato mundial que su propia empresa ni promovió, ni organiza.

Porque, ganados por completo los aficionados, Alan Adler aspira a que su invento se popularice de verdad y se convierta en una herramienta básica para elaborar café en casa. «Si pensamos en el método de elaboración que utiliza la gente en casa, la AeroPress es seguramente un porcentaje muy bajo», explicó a la revista Perfect Daily Grind. «Ese porcentaje crecerá en los próximos años, fundamentalmente porque la AeroPress hace buen café, pero también porque es económica y eficiente, no desperdicia café y porque anima a beber café recién hecho en vez de un café preparado dos o tres horas antes», confió en la misma entrevista.

Vaso decantador, en el que quedan recogidos la cafetera y todos los accesorios.

Y en esa línea va, precisamente, su última gran innovación: la AeroPress Go, un rediseño compacto de la cafetera que permite reducir al máximo el espacio que ocupa junto con todos sus accesorios para facilitar su transporte en una mochila o un bolso. Presentada en 2019, la AeroPress Go es una opción aún más cómoda para poder elaborar el mejor café posible en casa, y en cualquier parte.

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